SÓLO DIOS DA SENTIDO A LA VIDA
La pregunta por el sentido de la vida, va unida normalmente a otros porqués: ¿Por qué morir? ¿Por qué el mal? ¿Por qué el dolor y el sufrimiento? En mis sencillas reflexiones de joven de pueblo, yo también me planteaba durante mi adolescencia esas preguntas fundamentales sobre la vida y la muerte, sobre el dolor y el sufrimiento, sobre la felicidad y la eternidad. En aquellas ocasiones no podía encontrar la solución al enigma de la vida ni en mí mismo, ni en mis padres que me la habían transmitido, ni en los hombres y mujeres que como yo estaban destinados a pasar, ni en las cosas bellas de este mundo que también aparecían transitorias y caducas. Sólo veía con nitidez una solución posible y radiante al problema de la vida, que me llenaba el corazón de un gozo inexplicable. En el origen de mi vida encontraba la presencia de un amor sobreabundante y poderoso, un amor capaz de crearme de la nada y de llamarme a la existencia; del amor único e incomparable de Dios, mi Creador. Y al final...